R.E.S.P.E.C.T.

En la actualidad, y en pleno siglo XXI, existe otro motivo para la utilización de la piel por parte de los jóvenes: la cada vez mayor preocupación que compartimos por la situación del planeta.  La creciente alarma social por el impacto de los plásticos, sobre todo en los océanos, así como por los efectos de la contaminación en el medio ambiente, hacen que reflexionar sobre el qué vestir, cómo consumir y cómo vivir sea más importante que nunca.

En esta época de moda rápida, en la que el mercado está lleno de productos químicos de piel sintética que deterioran nuestro entorno, los abrigos de piel constituyen la última salida al comportamiento de “usar y tirar”. A menudo, ese abrigo de piel que era de la abuela pasa a la madre y acaba en manos de las hijas modernas, y cuantas más readaptaciones le haya hecho, mejor. No hay nada como ver tus iniciales bordadas en el foto satinado del abrigo de piel por primera vez.

Y, cuando ya ha llegado a su fin, y hay que desechar ese tesoro, apenas tardará unos meses en biodegradable. Pero ¡puede que en el futuro sean décadas! Mientras tanto, las mujeres en todo el mundo y que se preocupan por le medio ambiente lucen sensacionales en marta, pícaras en visón y feroces en zorro; clientes informadas que tratan de hacer el bien a la vez que consiguen una imagen genial.”

Artículo publicado en VOGUE (sept. 2018) / wearefur.com en colaboración con IFF

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